¿El asma y el EPOC pueden aumentar el riesgo de un infarto en el pulmón?

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El tromboembolismo pulmonar o TEP (por sus siglas) es una condición de urgencia que aparece como consecuencia de la obstrucción parcial o total de uno o más vasos sanguíneos pulmonares, generando alteraciones en el área afectada. En otras palabras, es un infarto pulmonar. La obstrucción de los vasos se da como consecuencia de coágulo sanguíneo o una partícula de grasa (émbolo), que viaja por la circulación, usualmente desde las venas de las piernas.

Los síntomas característicos de un tromboembolismo pulmonar son el dolor o la sensación de opresión en el pecho, la dificultad para respirar que aparece de manera repentina y el aumento de la frecuencia cardíaca o taquicardia.

Los factores de riesgo más conocidos para desarrollar un tromboembolismo pulmonar son las cirugías en el abdomen, la pelvis o de los huesos, el infarto agudo al miocardio, la diabetes mellitus, la falla cardiaca, la falla respiratoria, enfermedades neurológicas mayores y las condiciones de inmovilidad prolongada (para conocer más acerca del tromboembolismo pulmonar, haga clic aquí).

Otro factor que predispone al desarrollo de tromboembolismo pulmonar son las enfermedades que obstruyen la vía aérea, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). El asma y el EPOC son enfermedades inflamatorias pero cada una afecta diferentes partes de la vía aérea. Adicionalmente, la inflamación en cada enfermedad es producida por diferentes células.

Según la Organización Mundial de Salud, se estima que 64 millones de personas tienen enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y que 235 millones de personas tienen asma. Es evidente que ambas son enfermedades importantes que requieren atención, por lo que la investigación científica ha explorado diferentes aspectos de estas enfermedades, pero lo que no se sabía con certeza, es si las personas que tienen tanto EPOC como asma (medicamente se conoce como síndrome de superposición asma/EPOC), tienen un mayor riesgo de desarrollar un tromboembolismo pulmonar.

Para ello, en un grupo de investigadores de Taiwán estudiaron esta asociación y se encontraron que las personas con las dos enfermedades, efectivamente, si tienen un riesgo mayor de desarrollar tromboembolismo pulmonar. Y que ese riesgo es, incluso, mucho mayor, en aquellas personas que tienen episodios súbitos en los que empeoran los síntomas de la enfermedad (exacerbaciones), incluso si se trata de personas jóvenes o personas sin otras enfermedades.

Este es el primer estudio que reporta este riesgo aún mayor en las personas que tienen tanto EPOC como asma, por lo cual debe llamar la atención para que estas personas consulten con el médico y conozcan más sobre los síntomas y cómo prevenir el tromboembolismo pulmonar, pues esta condición requiere de atención inmediata.

Referencias bibliográficas

  1. Yeh, J. J., Wang, Y. C., & Kao, C. H. (2016). Asthma–Chronic Obstructive Pulmonary Disease Overlap Syndrome Associated with Risk of Pulmonary Embolism. PloS one, 11(9), e0162483.

Por:Redacción Salud, Editores Académicos SAS, Octubre 4 de 2016.

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