Arritmias cardíacas y factores de riesgo

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Al igual que una melodía, el corazón debe mantener un ritmo que garantice la perfecta armonía y frecuencia en los latidos que controlan la circulación de la sangre en el cuerpo humano.

Esta armonía se interrumpe cuando se presentan anomalías en el sistema de conducción eléctrica del corazón, generando alteración en el ritmo cardíaco, presentándose la arritmia que puede ser de tipo bradicardia cuando los latidos son demasiado lentos, de tipo taquicardia cuando los latidos son demasiado rápidos o irregulares si los latidos varia.

La mayoría de las arritmias son consecuencia de lesiones en el corazón generadas por padecimientos como la hipertensión arterial, obesidad y trombos.  

Según el Framingham Heart Study, uno de cada cuatro adultos mayores de 40 años está en riesgo de desarrollar FA y más aun si existen condiciones de sedentarismo, tabaquismo, antecedentes de angina de pecho o infarto de miocardio.

El Framingham Heart Study es un estudio de largo plazo sobre enfermedad cardiovascular hipertensiva o arteriosclerótica que se inició en 1.948 con 5.209 pacientes adultos en la localidad de Framingham, Massachusetts, que ahora ya va por la tercera generación, siendo uno de los referentes más importantes a nivel internacional sobre investigaciones de corazón.  

Gracias a este trabajo se ha logrado confirmar que el riesgo de padecer arritmia cardíaca aumenta con el colesterol y la presión arterial elevados, que el 50 % de las personas obesas están en riesgo, que algunos genes incrementan la posibilidad de fibrilación auricular y que el ejercicio disminuye el riesgo de enfermedades del corazón.

Uno de los factores de riesgos más frecuentes que provocan lesión en el corazón es el ocurrido a algunas personas que no realizan ejercicio de forma regular (30 min diarios) sino cada semana o cada 15 días, esto les puede producir un efecto de “rebote”  porque en vez de generarles una buena circulación, los vasos se expanden en poco tiempo y no tienen tiempo de recuperación, esto aumenta los latidos del corazón provocando un fuerte dolor (precordial) pecho que requiere  atención de emergencia. La situación es más riesgosa para quienes consumen alcohol y tabaco.  

Entre los jóvenes los casos más frecuentes de esta enfermedad se producen por el consumo de estupefacientes combinados con alcohol.  

En el campo científico se han logrado significativos avances en el estudio de la enfermedad como es el caso del equipo de Benoit G. Bruneau, del Instituto Gladstone (EE.UU.), que descubrió cómo la regulación de los genes puede hacer que el corazón lata fuera de sincronización.

La importancia de este hallazgo, según el artículo publicado en The Proceedings of the National Academy of Sciences, consiste en que se abre una esperanza por medio del control genético para los millones de personas que sufren arritmias cardiacas.

Cuando una arritmia es seria y afecta la calidad de vida del paciente, se debe realizar tratamiento de forma urgente para restablecer el ritmo normal del corazón y evitar complicaciones, este manejo lo realizan médicos especialistas y puede incluir desde la aplicación de medicamentos intravenosos hasta la implantación de un marcapasos temporal para interrumpir la arritmia. En algunos casos es necesario realizar una terapia de shock eléctrico (desfibrilación o cardioversión) para re establecer el ritmo.

Se pueden usar medicamentos para impedir que una arritmia se presente de nuevo o para evitar que su frecuencia cardíaca se vuelva demasiado rápida o lenta. Éstos se denominan fármacos anti arrítmicos.

Véase también:

Fuentes consultadas:

  1. Framingham Heart Study,
  2. La encuesta AF AWARE (Atrial Fibrillation Awareness And Risk Education), presentada en junio de 2009, se llevó a cabo en 11 países (entre ellos España) con 810 cardiólogos y 825 pacientes con FA
  3. http://www.fundacionvye.com.ar/vernota.asp?id_noticia=13642
  4. El estudio US FRACTAL Registry

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