Cuidados personales para prevenir la vaginitis

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La vaginitis es una condición bastante común que afecta, por lo menos una vez en la vida, hasta el 90% de las mujeres. Los cuidados personales son el pilar de la prevención de esta incómoda situación, que puede perturbar el ánimo y el día de cualquier mujer.

El término vaginitis se refiere a la inflamación de la vagina. Aunque la mayoría de veces suele ser secundaria a una infección, otras veces se presenta en mujeres post-menopáusicas por disminución de los estrógenos. En este caso se habla de vaginitis no infecciosa o vaginitis atrófica, la cual se manifiesta en más del 40% de las mujeres en edad postmenopáusica (ver más: Vaginitis).   

Las vaginitis infecciosas, por su parte, pueden ser originadas por bacterias, virus, hongos o parásitos. Los síntomas son similares, independientemente de la causa, e incluyen sensación de picazón en el área genital, dolor al orinar o con relaciones sexuales, cambios en la cantidad, el color y el olor del flujo vaginal y enrojecimiento de la zona genital.

El diagnóstico suele hacerlo el médico en el consultorio basado en la historia clínica y el examen físico. El tratamiento dependerá de la causa subyacente.

Para prevenir la vaginitis es primordial usar ropa holgada que permita que llegue más aire al área genital. Asimismo, usar ropa interior de algodón que ayuda a disminuir la acumulación de humedad, aumentando el flujo de aire. Otro de los consejos es dormir sin ropa interior. Los especialistas también recomiendan evitar los talcos, los perfumes y los aerosoles en esta zona del cuerpo, porque pueden eliminar las bacterias que naturalmente protegen la vagina, ayudando así a que se reproduzcan los gérmenes infecciosos.

Para la limpieza del área genital se aconseja limitarse al agua y prescindir del jabón, mojarse la zona con agua tibia —no caliente— y secarse bien después del baño.

A las niñas pequeñas se les debe enseñar a limpiarse el área genital correctamente durante y después de bañarse y después de orinar o hacer deposición: siempre de adelante hacia atrás y no al contrario —para impedir el paso de gérmenes del ano a la vagina—.

Las mujeres mayores nunca deben olvidar la trascendencia de utilizar condón durante las relaciones sexuales
para evitar contraer infecciones que, entre muchas otras, pueden producir vaginitis. Lavarse las manos después del encuentro sexual es otra de las recomendaciones a tener en cuenta.

Finalmente, cabe mencionar que las pacientes diabéticas deben tener especial cuidado con esta zona, pues son más susceptibles a infecciones de todo tipo. En este caso, la principal medida consiste en mantener los niveles de azúcar dentro de los límites normales y seguir los cuidados generales.

Además de recalcar la importancia de una adecuada higiene íntima, de llevar una dieta balanceada y de usar ropa interior de algodón, los especialistas reunidos en Madrid en el XIV Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (SANEM 14), mencionaron los probióticos vaginales como posibles contribuyentes a la prevención de las vaginitis, puesto que regeneran la flora vaginal, protegen contra recidivas y mantienen la salud genital; no obstante, hay un vacío de estudios que confirmen o descarten dicha relación y que las investigaciones que se están desarrollando, prometer subsanar.

Véase también:

Referencias bibliográficas

González SP. XIV Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer; Importancia de la hidratación, terapia hormonal y uso de probióticos; Recomendaciones de la SEGO. 2014.
Manubens M. XIV Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer; Salud vaginal. 2014.
Pardo C. XIV Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer; Vulvovaginitis candidiásicas no complicadas. 2014.

Por: Redacción Salud. Editores Académicos SAS. Enero 29 de 2015.

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