Estudio descarta el alopurinol para el manejo de la enfermedad arterial periférica

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La insuficiencia arterial, o enfermedad arterial periférica (EAP), es una condición en la que las arterias que están por fuera del corazón se estrechan y no transportan suficiente sangre y oxígeno. Los miembros inferiores y la pelvis son los órganos más comúnmente afectados. 

El tratamiento —que por lo general consiste en medicamentos pero también puede suponer procedimientos invasivos— está dirigido a controlar su origen y prevenir complicaciones como la muerte del tejido y su posterior amputación, en el caso de las extremidades inferiores (ver más: Insuficiencia arterial). 

La aterosclerosis es la principal causa EAP. Esta consiste en la acumulación progresiva de grasa en las paredes internas de las arterias, estrechándolas, obstruyéndolas e impidiendo el flujo de sangre suficiente. Dicha obstrucción también puede deberse a una compresión por un músculo o tendón, una fractura, un tumor o por la inflamación de los mismos vasos sanguíneos. 

La claudicación intermitente es el síntoma más característico de la EAP;
se trata de un dolor en los miembros inferiores que se desencadena con la actividad física y desaparece con el reposo y que hace que los pacientes no puedan caminar largas distancias sin tener que detenerse con frecuencia. 

Debido a que el fármaco alopurinol ha demostrado funcionar en los pacientes con enfermedad coronaria (prolonga el tiempo de ejercicio antes de que aparezca dolor en el pecho), investigadores en el Reino Unido realizaron un estudio con el fin de evaluar si el medicamento puede dilatar la manifestación del dolor de la claudicación intermitente en los pacientes con EAP. 

Las 50 personas que participaron en la investigación tenían una edad promedio de 68,4 años y diagnóstico de EAP. Los participantes fueron aleatoriamente asignados a uno de dos grupos: las personas del primer grupo recibieron 300 mg de alopurinol dos veces al día durante 6 meses y las personas del segundo grupo recibieron la misma dosis de placebo. Los síntomas de los participantes fueron valorados a la mitad y al final del estudio.

No hubo diferencias significativas entre los dos grupos ni en el tiempo que tardaron en aparecer los síntomas de la claudicación ni en la distancia máxima a caminar sin experimentarlos. Otras variables como la capacidad de ejercitarse, la función de los vasos sanguíneos y la percepción del paciente sobre su propia salud y habilidad para caminar tampoco variaron entre los dos grupos. 

Los investigadores concluyeron que aunque el alopurinol ha probado ser efectivo para el manejo de otras patologías, no hay evidencia de que también lo sea para la EAP. 

Véase también:

Chequeos médicos que todo hombre debe hacerse
Revisión general sobre angina de pecho
El 43,9% de los pacientes con enfermedad coronaria también tienen hígado graso no alcohólico
Hipertensión pulmonar: una enfermedad poco conocida
Arritmias cardíacas y factores de riesgo
Avances en el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata

Referencias bibliográficas

Robertson AJ, Struthers AD. A Randomized Controlled Trial of Allopurinol in Patients With Peripheral Arterial Disease. Can J Cardiol. 2015 May 19. pii: S0828-282X(15)00391-8.

Por: Redacción Salud. Editores Académicos SAS. Septiembre 24 de 2015.

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