Vitamina D una buena opción para aliviar los cólicos menstruales

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Datos de la literatura internacional afirman que por lo menos la mitad de las mujeres en edad reproductiva sufren de cólicos menstruales de forma regular antes y durante los días del periodo, llegando incluso a provocar dolores tan fuertes e incapacitantes que se convierten en una importante causa de ausentismo laboral y escolar.

Aunque las causas de estos dolores no están totalmente definidas, existe evidencia que demuestra que los cólicos menstruales son provocados, en gran medida, por la circulación de prostaglandinas, sustancias que se generan en la cubierta del útero y que provocan que esté se contraiga para expulsar su contenido.

La niveles de concentración de estas sustancias son más elevados en los días iniciales del periodo pero disminuyen a medida que el proceso progresa y baja el flujo.

Un ensayo realizado reciente con una muestra importante de personas describe que dosis elevadas de vitamina D en el cuerpo intervienen con la producción de prostaglandinas limitando su acción, por lo cual disminuyen las contracciones a nivel del útero y así baja la intensidad del dolor, adicionalmente la vitamina D ayuda a disminuir la producción de citoquinas, que promueven la inflamación en el cuerpo, y la inflamación va de la mano con el dolor.

Los resultado del estudio indican que las mujeres con niveles relativamente bajos de vitamina D (menos de 45 nanogramos por mililitro (ng /ml)) que tomaron una mega dosis de 300,000 IU de vitamina D3 tuvieron una reducción significativa en el dolor cólico menstrual, sin embargo, tomar dosis masivas de vitamina D y mantener niveles elevados durante un tiempo prolongado puede provocar efectos secundarios peligrosos para el organismo, como una elevación en los niveles de calcio que ocasiona depósitos de este mineral en algunos órganos como el corazón, los riñones y los pulmones.

Tomando Acción

El primer paso para definir si esta podría ser una buena opción en tu caso, es conocer los niveles de Vitamina D en tu organismo, para esto es necesario que el especialista te ordene una prueba especial denominada 25-hidroxivitamina con la cual se podrá verificar si tus niveles se encuentran en un rango óptimo, que recientemente se ha definido en por lo menos 50 ng/ml.

Una vez se conozcan tus niveles de Vitamina D, de acuerdo con los resultados, el médico propondrá opciones para un adecuado mantenimiento que pueden incluir una dieta especial y un suplemento de vitamina D3 para ser tomado por vía oral en las dosis recomendadas.

Dentro de los alimentos nutritivos y que proveen Vitamina D, que puedes incluir en tu dieta están:

  • El Salmón: Una ración de 100 gramos tiene 360 UI de vitamina D.
  • La leche: Un vaso de 225 gramos te proporciona 98 UI.
  • Conservas de atún en aceite: 85 gramos de atún proporciona 25% del mínimo diario que se de ingerir, según sugieren los expertos.
  • Yogurt: tienen alrededor de 80 UI por cada 100 gramos.
  • Cereales: especialmente lo que están fortificados con vitamina D.
  • Huevos: un huevo entero proporciona 20 UI de vitamina D. Esta cantidad corresponde a un 6% de las necesidades diarias.

La opción ideal para optimizar los niveles de vitamina D es a través de la exposición al sol, asegurándote de tomar las medidas necesarias para una exposición segura con el uso de bloqueadores y en horarios adecuados.

Cifras Mundiales

Desafortunadamente la deficiencia de vitamina D se encuentra actualmente en proporciones epidémicas en muchos países del mundo, en gran parte porque la personas no pasan suficiente tiempo bajo el sol debido a la carga de trabajo cada vez más elevada y la falta de tiempo para realizar actividades al aire libre.

"La vitamina D podría resultar eficaz para el tratamiento de síndromes de inflamación relacionados con el dolor y uno de ellos son los cólicos menstruales", según la doctora JoAnn Manson, jefe de la División de Medicina Preventiva de la Brigham afiliado a Harvard y el Hospital de la Mujer.

Véase también:

Fuentes Consultadas

  1. BMJ January 11, 2011; 342:c7086
  2. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism June 1, 1998 vol. 83 no. 6 1988-1992

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