Cómo evitar que el niño se moje en la cama

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Este comportamiento se considera normal en menores de hasta seis años. Uno de los problemas que más agobia a los padres de familia es ver que sus hijos se orinen en la cama y no encuentren forma de controlar los esfínteres, pero aún más difícil de enfrentar esta situación es para el mismo niño, especialmente cuando es mayor de 6 años y comienza a tener relaciones sociales fuera de su casa.

Este trastorno, que se denomina enuresis nocturna monosintomática, afecta  a cerca del 35% de los menores y su origen generalmente es por factores fisiológicos o psicológicos que pueden ser superados fácilmente. De hecho un 15% de los niños no requiere ningún tipo de tratamiento.

En el aspecto psicológico esta pérdida involuntaria de orina suele originarse por la ansiedad que producen situaciones como el inicio de la vida escolar, conflictos familiares, un cambio de vivienda e incluso la llegada de un nuevo bebé a casa.

EL problema también puede ser de origen fisiológico debido a la inmadurez o por alteraciones o malformaciones del sistema urológico, caso en el cual la pérdida de orina igualmente puede presentarse durante el día.

La herencia genética es otro factor determinante ya que los niños cuyos padres se han orinado en la cama después de los 6 años tienen un 70% de probabilidades de padecer enuresis nocturna  y del 40% en caso de que solo uno de ellos haya tenido el trastorno.

Independientemente de cuál sea la causa del problema, ha podido establecerse que es mas frecuente en los niños  con una incidencia del 20%  mientras que en las niñas es del 15%,  aunque el restante 65% es probable que se haya orinado con alguna frecuencia en la cama,   pero no significa que sufran de enuresis nocturna monosintomática.   

Dejar de orinarse en la cama es un proceso que lleva su tiempo al igual que comer solo, vestirse o bañarse y cada niño tiene su propio ritmo de crecimiento y maduración, no obstante se ha establecido como regla general que este proceso debe culminar a la edad de seis años.

La falta de control de los esfínteres después de esa edad puede generar problemas psicológicos en los niños ya que les dificulta relacionarse socialmente, pues supone un atraso en el desarrollo de su personalidad. Además es común que esto genere sentimientos de fracaso, culpa y vergüenza tanto en ellos como en sus padres.

Si el problema persiste luego de ese tiempo es bueno consultar con un urólogo infantil para descartar problemas de tipo fisiológico, caso en el cual sería necesario llevar a cabo un tratamiento de acuerdo al diagnóstico que se realice.

Según la National Kidnney Foundation de Estados Unidos existen recomendaciones que pueden practicarse y ayudarían a superar el problema, dentro de estas se encuentran las siguientes:
Ingerir pocos líquidos antes de dormir.

  • Acostumbrar al niño a ir al baño a horas específicas, en especial antes de costarse.
  • Realizar ejercicios para la retención o utilizar la nueva tecnología usando detectores en la ropa interior que activan una alarma sonora cuando hay humedad.


También es importante evitar el estreñimiento, ya que este empeora el funcionamiento de la vejiga.

La enseñanza para que el niño vaya tomando conciencia del control de orina en la noche debe empezar a los dos años y esta se debe limitar a fijar la frecuencia en la medida que el niño la vaya insinuando. Es decir, que no traten de levantar al niño sin que él lo pida y, además, hacerlo cuando esté despierto.

Los pañales se deben retirar definitivamente a los tres años o antes si el niño da muestras de control y nunca se debe castigar al menor en caso de mojarse. Por el contrario, lo recomendable mas bien es estimularlos con palabras agradables o caricias cuando han dejado de hacerlo.

El proceso de aprendizaje para el control de esfínteres debe ir acompañado por una instrucción  sencilla de cómo utilizar el baño, empezando por abrir y cerrar la puerta, levantar la tapa del inodoro, bajarse el cierre o los pantalones (según el caso) y orientarlo para que adquiera conciencia que la presión de la orina se puede manejar a voluntad.
     
Llegar a esta etapa es fundamental para superar el problema y de paso eliminar las  alteraciones psicoemocionales que hayan surgido durante el período enurético ya que el niño se sentirá orgulloso de su logro, elevará su autoestima y tendrá más seguridad en sí mismo.  

Véase también:

Bibliografía:

  1. Fundación de Docencia del Niño, Dr. Pedro Barreda, médico pediatra ch Docente de  las Universidades Católica, de Chile y de Concepción. Miembro de FUDOC (Fundación de Docencia del Niño). Panelista estable Televisión Nacional de Chile, Buenos días a todos Miembro de IFH "International Scientific Forum on Home Hygiene" Organismo Internacional, con Sede en Ginebra.
  2. Dr. Fernando González-Chamorro, especialista en Urología y European Board of Urology con formación complementaria en los Estados Unidos en cirugía urológica reconstructiva y urología femenina. Autor en más de 25 publicaciones con amplia experiencia en investigación clínica. Ha desarrollado su actividad en la Sanidad hasta el 2005 a partir del cual ocupa el puesto de Jefe Clínico del Servicio de Urología de San Rafael de Madrid, España.

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