Dieta, inflamación y enfermedades crónicas: El bueno, el malo y el feo

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Se ha demostrado que la inflamación juega un papel muy importante en las enfermedades crónicas más frecuentes en el panorama epidemiológico, convirtiéndose en un blanco terapéutico de primer orden, en los últimos años.

Antes de profundizar en el tema, es necesario recordar que hay dos tipos de inflamación: aguda y crónica. 

La inflamación aguda es una respuesta rápida del sistema de defensa, que tiene como objetivo proteger al organismo frente a una agresión de los tejidos, situación que puede darse como consecuencia de un trauma, una infección, un tóxico u otros agentes o eventos dañinos y que se autorregula, una vez superada la crisis.

Por el contrario, la inflamación crónica se da como consecuencia de una respuesta prolongada y generalmente inefectiva del organismo frente a estímulos crónicos, siendo de particular importancia, un tipo especial, conocido como inflamación crónica de bajo grado, la cual se observa en personas con sobrepeso y obesidad.

Esta variante puede dañar los vasos sanguíneos, las arterias, los nervios y las células intestinales, conduciendo eventualmente a enfermedades crónicas, como hipertensión arterial, diabetes mellitus, ciertos tipos de cáncer y algunas enfermedades del sistema digestivo.

¿Tiene la dieta algún impacto en la inflamación crónica?

Diferentes grupos de investigadores han reportado que la dieta puede tener una influencia directa en la inflamación y aumentar el riesgo de sufrir alguna de las enfermedades mencionadas.

Un estudio reciente, publicado en la revista del Colegio Americano de Cardiología, examinó si las dietas que promueven la inflamación están asociadas con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, incluyendo ataques cardíacos y derrames cerebrales mortales y no mortales.

Los resultados mostraron que quienes consumían dietas proinflamatorias tenían un riesgo treinta y ocho por ciento mayor de desarrollar enfermedades cardiovasculares, en comparación con quienes consumían dietas antiinflamatorias. 

Pero … ¿Cuáles alimentos son proinflamatorios y cuáles son antiinflamatorios?

Los alimentos con mayor potencial proinflamatorio son la carne roja, la carne procesada y la carne de órganos, carbohidratos refinados como pan blanco, arroz blanco, postres y bebidas azucaradas, entre otros.

Por otra parte, los alimentos que tienen un mayor potencial antiinflamatorio, contienen carotenoides, flavonoides, vitaminas y alto contenido de fibra, e incluyen las verduras de hoja verde como la col y la espinaca; vegetales de color amarillo oscuro como la calabaza y los pimientos amarillos; cereales integrales como pan integral, quinua y avena; las frutas, el té, el café y el vino. 

Referencia

McManus K. Do pro-inflammatory diets harm our health? And can anti-inflammatory diets help? Harvard Medical School. Disponible en internet en: https://cutt.ly/7jQvwEz

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