Fiebre

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Los cuadros febriles son motivo de preocupación y han sido estudiados desde los inicios de la práctica médica. La temperatura corporal normal puede cambiar durante el día, pero debe mantenerse en un promedio de 37ºC. Al pasar de 38ºC se considera que se está presentando un episodio de fiebre y debe considerarse consultar inmediatamente al médico, en  los siguientes casos: 

1.En recién nacidos, hasta los tres meses de edad:

  • Si se presenta algún episodio de fiebre (temperatura corporal mayor a  37ºC).
  • Si se perciben cambios en el comportamiento (irritabilidad, desánimo, desaliento).
  • Si el bebé rechaza los alimentos (leche materna, tetero, agua).
  • Si el bebé presenta  temperatura por debajo de lo normal (36ºC o menos).

2. En niños:

  • Si presenta temperatura superior a 39ºC.
  • Si la fiebre persiste durante varias horas.
  • Si el niño está irritable, vomita o realiza deposiciones líquidas (diarrea) varias veces.

3. En adultos:

  • Si se presenta fiebre de 39,5ºC o superior.
  • Si la fiebre persiste por más de tres días o no cede con antipiréticos.


En cualquier otro caso que se perciba como signo de gravedad.

Causas

La fiebre anuncia que algo dentro del organismo se encuentra alterado, por lo que sus causas pueden ser variadas. Es importante tener en cuenta que la  temperatura que se alcance no siempre se correlaciona con la gravedad de la enfermedad que la produce. Algunas de las condiciones que provocan fiebre son:

  • Procesos infecciosos: ocasionados por microorganismos patógenos dentro de los cuales se encuentran los virus y las bacterias, siendo los agentes infecciosos más comunes.
  • Algunos ejemplos de procesos infecciosos virales incluyen resfriado común, gripa, dengue,  encefalitis, hepatitis, mononucleosis, herpes, etc.
  • Dentro de los procesos de origen bacteriano encontramos neumonía, osteomielitis, meningitis, bronquitis, sinusitis y otitis media, entre otras. 
  • Existen algunas infecciones cuyo origen podría ser viral o bacteriano, como la gastroenteritis; para determinarlas es necesario realizar algunas pruebas clínicas que el médico ordenará. 
  • Enfermedades del tejido conectivo con componente autoinmune: artritis reumatoide o lupus eritematoso.
  • Ciertos tipos de cáncer: leucemia, enfermedad de Hodgkin, linfoma no Hodgkin.
  • Insuficiencia arterial y tromboflebitis.
  • Reacción a ciertos medicamentos.
  • En niños pequeños es común que se presente fiebre cuando brotan los dientes o como reacción a ciertas vacunas.

Tratamiento

En ocasiones algunos médicos recomiendan que la fiebre, si no es muy alta, no reciba tratamiento ya que puede enmascarar la enfermedad de base que la produce. En caso de fiebre alta, el médico puede indicar:

  • Antipiréticos: son medicamentos que se especializan en reducir la fiebre, entre ellos se destacan Acetaminofén e Ibuprofeno. Aunque son medicamentos de venta libre, debe tenerse cuidado porque el uso prolongado o la sobredosificación pueden ocasionar daños en los riñones o el hígado.
  • Ácido acetilsalicílico: solo es indicado en adultos. Debe tomarse con precaución en personas con problemas gástricos o alergias.
  • Antibióticos: deben ser indicados por el médico y buscan combatir la infección que produce el aumento de temperatura.


Consulte con su médico.

Léase también

  • Amigdalitis
  • Varicela
  • Herpes
  • Tuberculosis
  • Otitis

Fuentes

  1. Kaneshiro NK, Zieve D. Fiebre. Medline Plus. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003090.htm . Recuperado en agosto 1 de 2011.
  2. Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER). Fever. http://www.mayoclinic.com/health/fever/DS00077. Recuperado en agosto 1 de 2011.
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