Hernias en niños

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Cuando una parte de un órgano o tejido corporal sobresale por una abertura o punto débil de la pared muscular, se trata de una hernia, la cual podría verse como una protuberancia o saco formado por el revestimiento de la cavidad que lo contiene

Existen diversos tipos de hernias que se clasifican de acuerdo con el lugar en el cual se encuentran ubicadas en el organismo, siendo más comunes en los niños las hernias inguinales ubicadas en la zona de la ingle y las umbilicales ubicadas en la zona del ombligo.

Hernias Inguinales

En los bebés, las hernias inguinales generalmente son de tipo congénito y suelen formarse cuando una porción de intestino o un pliegue de la membrana del abdomen o, en el caso de las niñas, un ovario o una parte de alguna trompa de Falopio, ingresan en la ingle (el área comprendida entre el abdomen y la parte superior del muslo) a través de una abertura provocada por la presencia de un pliegue en la membrana peritoneal que crea una especie de saco. Dentro del saco se puede introducir el tejido que formará la hernia.

La hernia se puede ver como un bultito en la zona inguinal, especialmente cuando el niño llora, tose o se pone de pie.

En ocasiones, en los niños la hernia inguinal puede extenderse fuera de la ingle y llegar hasta el escroto (el saco que contiene los testículos), y en las niñas se puede extender hasta uno de los labios mayores (los labios más externos que rodean la abertura vaginal). En estos casos, es posible que se observe un agrandamiento o inflamación desde la ingle hasta el escroto o el labio afectado.

Datos estadísticos revelan que las hernias inguinales tienen una frecuencia de entre  1% y  3% y se presentan en el lado derecho en un 65% de los casos, además tiene una incidencia de 2 a 3 veces mayor en niños prematuros y es 9 veces más frecuente en niños que en niñas especialmente en aquellos a quienes todavía no les han descendido los testículos.

Existen dos formas de hernia inguinal en los infantes:

Hernia reducible: puede observarse como una inflamación o bolita en la región inguinal que aparece cuando el niño llora, tose o hace algún esfuerzo, y  regresa dentro del abdomen al aplicar presión suavemente, o lo hace espontáneamente. En estos casos es importante llevar al niño a una valoración médica y será el especialista quien indique el tipo de manejo y tratamiento que se debe seguir, en la mayoría de los casos será necesaria una intervención quirúrgica menor.

Hernia irreducible: es más grave y ocurren cuando la hernia se encuentra encarcelada, esto significa que una porción del tejido herniado ha protruido a través de la hernia la cual queda atrapada y el tejido herniado deja de recibir irrigación sanguínea. Sin irrigación sanguínea, no puede recibir el oxígeno que necesita y podría necrosarse (muerte del tejido). Las manifestaciones en estos casos son:

En estos casos el tratamiento es quirúrgico y la cirugía debe realizarse de forma inmediata como una urgencia médica. Existen 2 formas de intervención quirúrgica, cirugía abierta y cirugía laparoscópica.

Existen algunas afecciones que pueden parecer hernias inguinales pero no lo son y es importante reconocerlas ya que requieren un tratamiento diferente, dentro de estos se encuentran:

El hidrocele: provocado por líquido acumulado en vez de un tejido que sobresale. Esta afección podría desaparecer por si sola en un año o dos, especialmente en los lactantes, y no necesitar tratamiento quirúrgico.

El testículo retráctil:
que se retrae del escroto de vez en cuando provocando un bultito en el área inguinal. Es posible que esto no requiera tratamiento pero debe ser evaluado por un pediatra especializado en urología.

Las hernias femorales: son muy poco frecuentes en la población infantil y se presentan cuando determinado tejido, generalmente un asa del intestino delgado, se cuela por una abertura o punto débil de la pared abdominal en la zona por donde pasa la arteria femoral.

Hernias umbilicales

Las hernias umbilicales se presenten en algunos bebés que nacen con un punto débil o pequeña abertura en los músculos abdominales que rodean el ombligo (debajo de la piel) a través del cual puede entrar una porción de membrana abdominal o de intestino delgado. Que se hace más visible cuando el niño llora, tose, o hace esfuerzos al defecar.

Características

  • Son más frecuentes en las niñas que en los niños, especialmente en aquellas bebés que presentan bajo peso al nacer.
  • Su tamaño puede oscilar entre una pulgada (unos 2 cm) y dos pulgadas (unos 6 cm).
  • Generalmente no provocan mayores molestias y pueden ser corregidas con una correcta manipulación realizada por el médico especialista en pediatría.  
  • Las hernias umbilicales de los bebés se obstruyen o estrangulan muy poco frecuentemente.
  • Las mayoría de las hernias umbilicales, incluso las de mayor tamaño, suelen cerrarse solas en torno a los dos años de edad. Por este motivo, cuando el paciente es todavía un lactante, los médicos suelen aconsejar esperar y observar este tipo de hernias antes de realizar alguna intervención quirúrgica.

En este tipo de hernia la cirugía es necesaria cuando la hernia es muy grande, aumenta de tamaño después de que el niño cumpla uno o dos años, o desarrolle síntomas de obstrucción o estrangulamiento, como inflamación, abultamiento, vómitos, fiebre y dolor severo. Es estos casos de acudir de inmediato a una consulta prioritaria con  el pediatra.

Véase también:

Artículos de Consulta:

  1. Turnage RH, Badgwell B. Abdominal wall, umbilicus, peritoneum, mesenteries, omentum, and retroperitoneum. In: Townsend CM, ed. Sabiston Textbook of Surgery. 19th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier;2012:chap 45.
  2. Richter JE, Friedenberg FK. Gastroesophageal reflux disease. In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger & Fordtran's Gastrointestinal and Liver Disease. 9th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2010:chap 43.
  3. Robert A. Cowles, MD, Associate Professor of Surgery, Yale University School of Medicine, New Haven, CT. Review provided by VeriMed Healthcare Network. Also reviewed by A.D.A.M. Health Solutions, Ebix, Inc., Editorial Team: David Zieve, MD, MHA, David R. Eltz, and Stephanie Slon.
  4. Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Assistant Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.
  5. Ledbetter DJ. Gastroschisis and omphalocele. Surg Clin North Am. 2006;86(2):249-260.

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