La llegada del hermanito, cómo estar preparados

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La llegada de un nuevo bebé debería ser motivo de alegría en el hogar, sin embargo esto genera angustia y resentimiento en los hermanos mayores debido a la sensación de abandono y desplazamiento que sienten de parte de los padres, por eso es necesario “preparar el terreno” para que esto sea aceptado como algo natural.

El neonatólogo mexicano Dr. Pedro Barreda aconseja elegir el momento adecuado  -que dependerá de la edad y grado de madurez de los hermanos -  y disponer del tiempo que sea necesario para responder de manera franca y natural las preguntas que tengan acerca del embarazo y las implicaciones y desarrollo que conlleva el proceso de gestación para que entiendan y comprendan lo que está sucediendo en el vientre de mamá.

Si la curiosidad subsiste al cabo de los días es importante hablarles sobre los recién nacidos, mostrarles fotos de cuando eran bebés para que recuerden que ellos vivieron esa etapa y se preparen para escuchar los llantos y comprender  los cuidados y tiempo que requerirá el nacimiento del nuevo miembro de la familia.          

Un de las primeros  pasos es decirles a los hijos quién los va a cuidar el día del parto y dedicarles toda la atención cuando se  presente al nuevo hermanito ya que es muy importante que se involucren y se den cuenta que no van a ser desplazados sino que, por el contrario, asuman que son importantes para el cuidado y desarrollo del bebé.

Antes de la llegada a casa es conveniente que los hermanitos participen en las adecuaciones locativas que tengan que harán para recibir al nuevo integrante y evitar futuras confusiones, incluso pedirles ayuda para escoger el lugar donde se guardarán los pañales, los vestidos, los elementos de aseo, los biberones, etc. Así ellos sentirán que su espacio no va a ser invadido.

Para los psicólogos es clave que los padres comiencen a distribuir funciones para que el menor entienda que tiene una responsabilidad concreta frente al bebé, que puede consistir en ayudar a vestirlo, mecer la cuna, cantarle, alcanzar los elementos del baño o simplemente jugarle. Así estará mejor preparado para recibir al nuevo hermanito como una buena noticia y que no lo tome como una amenaza contra su bienestar.

Este proceso en ocasiones puede ser difícil, ya que a veces los menores adoptan la actitud de ignorar al bebé, y por lo tanto no se debe forzar la situación sino esperar pacientemente a que cambie su comportamiento y aprovechar el momento en que él decida acercarse.

Es conveniente hacerle sentir al niño que sigue siendo muy importante y dedicarle todo el tiempo que sea posible cuando el bebé duerme y que el padre esté disponible para él mientras la madre alimenta y cuida al nene, de manera que sienta que siempre hay alguien que lo atiende.

Los padres deben estar preparados para resolver situaciones que suelen ser frecuentes por parte del pequeño para llamar la atención de manera consciente o inconsciente como son las regresiones donde el menor hace pataletas, vuelve a solicitar pañales e incluso reclama que le den tetero nuevamente.

Los padres deben ayudar al niño a adaptarse a la situación, saber controlarlo firmemente (pero sin agresión) cuando imite conductas del bebé. Este comportamiento disminuirá con el paso del tiempo, y entre más apoyo tenga el menor, más rápida será la resolución.
    
Todo esto hay que tomarlo con calma y se debe entender que solo la dedicación y paciencia de los padres hará que se diluyan los temores y el niño vaya aceptando la presencia del nuevo hermano como algo lógico y natural. Se debe recalcar que lo queremos mucho, que el cariño hacia él no va a disminuir y que el bebé no le va a quitar su puesto.

Se aconseja reforzar las ventajas que significa ser mayor y lo orgullosos que se sienten de contar con su apoyo para que los hermanos decidan hacer cualquier esfuerzo para cuidar al bebé y colaboren con las tareas que esto representa.

De la adecuada preparación y el tiempo dedicado dependerá la aceptación de la llegada del nuevo hermanito, con un mínimo de traumatismo.

Finalmente, los padres deben ser “calurosos en la aprobación y abundantes en el elogio” cuando quiera colaborar con los padres en diversas tareas, estén o no relacionadas con el cuidado del bebé.

Véase también:

Fuentes

  1. Dr. Pedro Barreda, neonatólogo, coordinador de los cursos que realiza la Fundación de Docencia en Salud del Niño (FUDOC) de México.
  2. Nelly Palma, Psicólogo, Venezuela
  3. http://www.psicologoinfantil.com/articulonuevohermanito.html
  4. American Academy of Pediatrics. Preparing the family for a new baby. http://www.healthychildren.org/English/family-life/family-dynamics/pages/Preparing-Your-Family-for-a-New-Baby.aspx
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