Los efectos adversos y la ineficacia de la terapia biológica son un problema para los pacientes con artritis

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La artritis es una enfermedad caracterizada por la inflamación de una o más articulaciones. Existen más de 100 tipos de artritis pero los más comunes son la osteoartritis y la artritis reumatoide. La artritis puede ser causada por desgaste del cartílago que rodea las superficies de los huesos o puede ser una enfermedad autoinmune. El segundo caso se presenta cuando los anticuerpos del sistema inmune del paciente atacan las células de las articulaciones, lo que lleva a destrucción del cartílago, del hueso y de los demás tejidos circundantes (ver más:Artritis ).
Además de inflamación, la artritis se puede manifestar con dolor, enrojecimiento, calor, rigidez e inestabilidad en la articulación. La limitación del movimiento y la fiebre son otros de los síntomas que puede referir un paciente con artritis.

El propósito del tratamiento de la artritis es disminuir la inflamación y el dolor y esto usualmente se logra con fármacos tópicos, antinflamatorios no esteroideos (como naproxeno, ibuprofeno o acido acetil salicílico) o analgésicos como el acetaminofén. Los casos más severos pueden requerir medicamentos más fuertes como corticoides, opioides, antirreumáticos y terapia biológica. La terapia biológica es un grupo de medicamentos que modulan el sistema inmune. Fueron diseñados a principios de la década pasada y aunque son una opción más en el arsenal de tratamientos de la artritis, la evidencia sobre sus efectos y seguridad es aún contradictoria.

Un estudio realizado por investigadores españoles y publicado recientemente evaluó en un grupo de pacientes con artritis reumatoide recibiendo terapia biológica, el tiempo que tardaron estos en suspender el medicamento. Otro de los objetivos del estudio fue establecer los factores asociados a la descontinuación de la terapia.

Entre 1999 y 2013, los investigadores siguieron un grupo de pacientes que, en total, recibieron 851 ciclos de terapia biológica. El medicamento más utilizado por los participantes fue adalimumab seguido de etanercept, infliximab y rituximab. La terapia fue suspendida en 558 de los 851 ciclos. Después del primer año de recibir el medicamento, 68% de los pacientes continuaron con la terapia biológica; después de 10 años, menos del 10% continuaron con la terapia. La mayoría de los participantes suspendieron el medicamento por reacciones adversas al mismo. Otros lo suspendieron por ineficacia.

Los investigadores concluyeron que, después de varios años de tratamiento, pocos pacientes continúan con la terapia biológica, principalmente debido a efectos adversos e ineficacia. Se requieren más estudios que profundicen en este aspecto y en cómo solucionarlo pues la terapia biológica es un tratamiento prometedor para mejorar la calidad de vida y la supervivencia de los millones de personas que padecen artritis en el mundo.

Fuentes

  1. Leon L, Rodriguez-Rodriguez L, Rosales Z, Gomez A, Lamas JR, Pato E, Jover JA, Abasolo L. Long-term drug survival of biological agents in patients with rheumatoid arthritis in clinical practice. Scand J Rheumatol. 2016 Apr 26:1-5. [Epub ahead of print].

Por:Redacción Salud. Editores Académicos SAS. Abril 27 de 2016.

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