Los niños más desfavorecidos se vacunan menos

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La rubeola es una infección viral, generalmente leve, que afecta en mayor medida la piel y los ganglios linfáticos. Es causada por el virus que lleva el mismo nombre y se transmite entre personas a través del aire, cuando el portador de la enfermedad estornuda o tose. Las madres embarazadas también pueden transmitir la infección a su hijo a través de la sangre que pasa por el cordón umbilical; en estos casos se habla de rubeola congénita, una patología con consecuencias muy graves para el bebé (ver más: Rubeola).
Los síntomas de la rubeola incluyen malestar general, fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza e inflamación de los ojos; sin embargo, el signo más característico es la erupción cutánea. El diagnóstico se puede sospechar con la historia clínica y el examen físico pero un diagnóstico definitivo requiere confirmación mediante pruebas para detectar los anticuerpos en la sangre. Debido a que los síntomas de la rubeola son leves, en ocasiones no hay necesidad de tratamiento; sin embargo, los antinflamatorios, los analgésicos y los medicamentos para disminuir la fiebre pueden ayudar.

La rubeola se previene con una vacuna llamada triple viral que protege además contra el sarampión y las paperas (de ahí su nombre “triple viral”). La vacuna se debe administrar dos veces: la primera entre los 12 y los 15 meses de edad y la segunda entre los 4 y los 6 años de edad. La aplicación subóptima de la vacuna por parte de ciertos grupos socioeconómicos puede estar contribuyendo a los recientes brotes de enfermedades infecciosas. Por este motivo, investigadores en el Reino Unido llevaron a cabo un estudio con el objetivo de determinar si el estatus socioeconómico se asocia o no con la aplicación de la vacuna triple viral.

Los patrones de vacunación de 72.351 niños de diferentes contextos nacidos entre 1995 y 2012 en Liverpool, Inglaterra, fueron cuidadosamente analizados. La aplicación de la primera dosis de la triple viral antes de los 24 meses de edad osciló entre 82,5% en 2003 y 93,4% en 2012. La aplicación de la segunda dosis antes de los 5 años de edad osciló entre 65,3% en 2006 y 90,3% en 2012. Los niños pertenecientes a las comunidades menos favorecidas presentaron significativamente mayor probabilidad de no recibir ni la primera ni la segunda dosis de la vacuna; pertenecer a una familia con desempleo o bajos ingresos también se relacionó con una mayor probabilidad de no recibir la inmunización. En resumen, los niños de las comunidades y familias más desfavorecidas exhibieron tasas de vacunación más bajas.

Los investigadores concluyeron que se precisan estrategias para mejorar la vacunación rutinaria en zonas marginales y así reducir el riesgo de futuros brotes de enfermedades infecciosas como la rubeola, el sarampión y las paperas.

Fuentes

Hungerford D, Macpherson P, Farmer S, Ghebrehewet S, Seddon D, Vivancos R, Keenan A. Effect of socioeconomic deprivation on uptake of measles, mumps and rubella vaccination in Liverpool, UK over 16 years: a longitudinal ecological study. Epidemiol Infect. 2015 Nov 6:1-11.

Por: Redacción Salud. Editores Académicos SAS. Noviembre 5 de 2015.

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