Aceite de coco y triglicéridos: lo que dice la ciencia

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Los triglicéridos son uno de los diferentes tipos de grasas que tiene el cuerpo y que funcionan a manera de reserva para la producción de energía. Cuando estos niveles están elevados en la sangre, el riesgo de presentar enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos es mayor (Ver triglicéridos altos).

Los niveles altos de triglicéridos se han asociado a algunos aspectos genéticos y al alto consumo de grasas y aceites en la dieta.

A lo largo de los últimos años ha aumentado el interés por el uso y consumo de determinados aceites de origen vegetal como el aceite de oliva, el aceite de canola y el aceite de coco, como reemplazo a ciertas grasas de origen animal o de aceites vegetales tradicionalmente utilizados, como el de girasol.

Aunque en el caso de algunos aceites -como el de oliva-, se han realizado numerosos estudios que demuestran sus propiedades positivas para la salud, en otros como el de coco, cuyo uso viene en aumento en el país, han sido pobremente estudiados, por lo que a continuación presentamos algunos de las principales investigaciones que se han conducido para determinar el efecto del aceite de coco en los triglicéridos.

En el 2011, un grupo de investigadores de Filipinas realizó un seguimiento a 1.839 mujeres entre los 35 y los 69 años, para determinar si existía alguna correlación entre el consumo de aceite de coco con el perfil lipídico de las mujeres, encontrando una probable asociación entre los niveles elevados de lipoproteínas de alta densidad (HDL, también conocido como “colesterol bueno”) y el consumo de este aceite. No obstante, no se pudo establecer ninguna asociación entre el aceite de coco y los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL o “colesterol malo”) y los niveles de triglicéridos.

En enero de 2015, un grupo de investigadores publicó un estudio que fue realizado en ratones y en donde encontraron que el consumo de aceite de coco en la dieta parecía tener efectos antioxidantes, lo que se traducía en una reducción significativa de los niveles de colesterol y triglicéridos.

No obstante, pese a los dos estudios anteriores, en febrero de 2015, otro grupo de investigadores saudíes publicó un estudio en el que compararon 10 diferentes tipos de dietas en ratas. Un tipo de dieta incluía el uso del aceite de coco, combinado con un 10% de fibra de fruta. Los investigadores encontraron que las ratas en las que se utilizó aceite de coco, los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL, “colesterol malo”) y de triglicéridos se encontraban aumentados, mientras que las lipoproteínas de alta densidad (HDL, “colesterol bueno”) se encontraban disminuidas con respecto al grupo control.

Este hallazgo coincide con otro estudio que había sido publicado ya en 1988 en una de las principales revistas sobre enfermedad cardiovascular “Aterosclerosis”, en la que se encontró que un grupo de conejos alimentados con aceite de coco tenían niveles de triglicéridos y LDL significativamente elevados, cuando se compararon con un grupo de conejos que habían seguido una misma dieta pero utilizando aceite de oliva.

¿Qué se puede concluir de estos estudios contradictorios y qué debo hacer?

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que las investigaciones aún no son concluyentes. Es decir, se necesitan nuevos estudios en los que se pueda definir más claramente la relación entre el aceite de coco en la dieta y los niveles de triglicéridos y colesterol, por lo que es mejor consumirlo con moderación o sustituirlo, en la medida de lo posible, por otros aceites que ya han sido ampliamente investigados, como el aceite de oliva.

Por otro lado, si bien se han resaltado los efectos antioxidantes del aceite de coco, se debe recordar que el mayor efecto antioxidante de la dieta está asociado a un alto consumo de frutas y verduras (por lo menos cinco porciones al día).

De cualquier forma, mientras las investigaciones avanzan y este aceite se sigue consumiendo cada vez con mayor frecuencia, la mejor recomendación es la de seguir una dieta balanceada acompañada de la realización de actividad física por lo menos cinco veces a la semana durante 30 minutos.

Esta combinación ha demostrado por mucho tiempo ser una de las mejores fórmulas para mantener los niveles de triglicéridos dentro de los límites saludables.

Véase también:

Bibliografía

  1. Van Heek M, Zilversmit DB. Evidence for an inverse relation between plsmatriglyceride and aortic colesterol in the coconut oil/colesterol-fed rabbit. Atherosclerosis. 1988; 71(2-3):185-92.
  2. Yeap SK, Beh BK, Ali NM, Yusof HM, Ho WY, et al. Antistress and antioxidant effects of virgin coconut oil in vivo. Exp Ther Med. 2015; 9(1): 39 – 42.
  3. OtuEsmael OA, Sonbul SN, Kumosani TA, Moselhy SS. Hypolipidemic effect of fruit fibers in rats fed with high dietary fat. Toxicol Ind Health. 2015; 31(3):281 – 8.
  4. Feranil AB, Duazo PL, Kuzawa CW, Adair LS. Coconut oil is associated with a beneficial lipid profile in pre-menopausal women in the Philippines. Asia Pac J Clin Nutr. 2011; 20(2):190 – 5.

Redacción Salud. Editores Académicos SAS. Marzo de 2015.

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